Cambiando las Reglas

Cambiando las Reglas

La pobreza. Aquellos que tienen y aquellos que no tienen. Entre los incontables tipos de pobreza, conocidas y desconocidas, existe la pobreza por falta de dinero, de agua, de compasión, de amor… y la pobreza menstrual… el tema de este proyecto. 

¿Qué sabes tú de la pobreza menstrual? 

Si eres un hombre, o una mujer de clase media o alta, probablemente nada. Y esto te dice cuán grave y desconocido es este problema el cual causa mucho sufrimiento, ya sea físico o mental a más de 500 millones de chicas y mujeres pobres en el mundo. La pobreza menstrual se define como la falta de acceso a productos menstruales, instalaciones sanitarias, eliminación de los desechos y educación adecuada. 

Pero esto es solo un aspecto de un fenómeno mucho más amplio que es llamado la ‘feminización de la pobreza’ el cual radica en milenios de patriarcado y en el machismo.

¿Te parece posible que en el siglo 21, con las mujeres representando más de la mitad de la población mundial, y con el increíble progreso ya existente, todavía haya tanta disparidad e injusticia hacia ellas? 

La pobreza menstrual —con la creación del estigma de que es algo ‘sucio’, ‘pecaminoso’ que se debe mantener oculto— es una manera más para mantenerlas bajo control y generar barreras sociales, económicas y culturales que dividen siempre más a la sociedad humana. 

Mujeres que durante esos días deben decidir si comprar comida o toallas, chicas que deben decidir si ir a clase o perderla para evitar pasar una vergüenza o una humillación, mujeres que no pueden ir a trabajar porque no tienen cómo protegerse de ese ‘problema’, que, además, por el estigma que tiene, no se puede ni siquiera mencionar. Debido a esto, y debido a que no tienen los recursos económicos para poder ‘defenderse’ de ese ‘pecado’, muchas mujeres deben enfrentar varios problemas relacionados a ello:

Salud física: pueden tener problemas de salud tal como infecciones urinarias o genitales (porque deben usar trapos, papel periódico o higiénico o usar productos menstruales por más tiempo de lo recomendado, falta de baños dignos o agua potable). 

Salud mental: Molestia, irritabilidad, angustia, incomodidad que puede afectar negativamente y crear sufrimiento, humillación, vergüenza, baja autoestima.

Consciente de este problema, y aun así sabiendo que no se puede erradicar completamente esa pobreza, a través del equipo de Mujer Despierta decidimos proveer productos menstruales a mujeres y chicas necesitadas, dándoles la oportunidad de autocuidado adecuado, de continuar asistiendo a su trabajo o estudio, y así contribuir también a preservar su dignidad y derechos fundamentales. 

¿Qué hacemos?

Hemos dividido este proyecto en cuatro fases:

1. Crear consciencia sobre este enorme y doloroso problema.

2. Informar y educar a la población en general para superar el tabú, los mitos y la vergüenza de la menstrualidad.

3. Inspirar, colectar productos menstruales y dinero para comprarlos y organizarlos. Crear campañas sobre este problema dos meses al año, en marzo (mes de la mujer) y en septiembre.

4. Donarlos en colegios, hogares de paso, y – más adelante – otros lugares necesitados. 

a. Instituciones educativas: porque la educación es clave y estas chicas están al inicio de su vida cíclica… 

b. Hogares de paso, porque estas mujeres son vulnerables y aliviar la preocupación de cómo gestionar su menstruación es un problema menos para ellas, y así se pueden enfocar en reconstruir sus vidas sin violencia.

Tu donación nos permitirá comprar productos menstruales para aquellas que no tienen con qué. Puedes también involucrarte en las otras etapas del proyecto.

¡Ayuda por una menstruación digna para todas! 

Haz clic en el botón del monto con el cual quisieras apoyar y sigue las instrucciones en la pantalla. Después llegarás a una de tres posibles páginas: donación exitosa, pendiente o rechazo bancario, donde te guiarán en los próximos pasos.

         

En Colombia también se pueden hacer donaciones a través de Bancolombia:
Cuenta de Ahorros # 61432910201, a nombre de Fundación PanaceAM, Nit: 900.078.029-3. Por favor infórmanos de tu donación AQUÍ.

Sabía que había toallas femeninas para los días de menstruación por los anuncios que pasaban en televisión, años después de mi primer menstruación pude acceder a una toalla femenina y dejé de usar papel higiénico.

LizMéxico

En casa eramos 3 mujeres con necesidades menstruales cada mes. Como los recursos eran limitados, mamá nos hizo  3 pañitos a cada una con una tela llamada balletilla de color rojo. Cuando los usaba trataba de no moverme mucho para no mancharme y así nadie supiera que estaba en "mis días", como decía mamá. Ella recalcaba que ningún hombre podía saber lo que nos sucedía. El primer producto que usé fue un tampón que me regaló una amiga porque ibamos para una piscina. Conocí las toallas higiénicas cuando usé las maternas a los 17 años siendo mamá.

JacquelinneColombia

De niña me sentía muy avergonzada, a veces sucia y realmente inferior a mis amigas que siempre tenían toallas higiénicas.

A veces me preguntaba qué había hecho para no tener mis toallas siempre, por qué era tan difícil para mí ser mujer y menstruar sin tener dinero.

ElmaPerú
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